PSIQUIATRÍA Y MUJER:
TRASTORNO DISFÓRICO PREMENSTRUAL


Muchas veces hemos escuchado decir que tal o cual dama podría estar en los días de la menstruación, debido a que su carácter o su estado de ánimo han cambiado. Pues bien, lo que en ocasiones se utiliza de forma despectiva entre algunos caballeros (situación a lo que lógicamente me opongo), no deja de tener una base biológica o psicológica verdadera. Estos cambios de humor, hacen que algunas mujeres experimenten alteraciones en su vida cotidiana, laboral y hasta personal, una vez al mes. Esta patología se conoce como: Trastorno disfórico premenstrual.

Esta alteración nos reafirma que los procesos y hechos de la reproducción tienen profundas implicaciones psicológicas y en ocasiones pueden ser la causa de estados psicopatológicos manifiestos.

El síndrome premenstrual o trastorno disfórico premenstrual (TDP), ocurre cuando se presenta una relación entre la menstruación y la enfermedad mental. Ya en 1827 se utilizó el término Trastorno del humor asociado a la menstruación, debido a que podía verse que algunas mujeres presentaban cambios durante este periodo. En 1850 algunos trabajos mostraban que entre el 20 y 30% de las mujeres sufrían trastornos del humor antes o durante la menstruación. Las quejas más frecuentes eran irritabilidad, depresión o euforia, pero hubo médicos que llegaron a reportar muchas otras cosas, como estas:


? Ninfomanía
? Antojos por la comida
? Excesos alcohólicos
? Mentiras patológicas
? Hurtos
? Comportamientos pirómanos
? Suicidio
? Violencia
? Homicidio
? Celos patológicos
? Ingreso en hospitales psiquiátricos
? Epilepsias
? Migrañas
? hipersomnia


El TDP Se caracteriza por una serie de síntomas físicos y psíquicos que están relacionados con el ciclo menstrual, comienzan poco después de la ovulación y alcanzan su máxima intensidad 5 días antes de la menstruación, por lo que el intervalo libre entre menstruación y ovulación ayuda al diagnóstico.

Muchas mujeres, entre el 40-80% presentan algunos síntomas aislados, pero sólo el 3-10% padecen grave interferencia laboral o social. Suele ocurrir entre los 30 y 40 años, por lo que es raro en adolescentes. También se ha podido ver que quienes corren mayor riesgo de padecerlas son aquellas mujeres que ya han tenido un diagnóstico de otra enfermedad psiquiátrica, como el trastorno bipolar.

La causa de esta alteración puede ser biológica o una mezcla entre lo biológico y lo social. Los factores biológicos involucrados son las concentraciones y niveles hormonales como estrógenos, progesterona y prolactina y también las prostaglandinas que son las responsables del dolor en la musculatura uterina. Los factores sociales y psicológicos vienen a ser las consideraciones sobre la menstruación y feminidad que pueda tener la paciente.



Los síntomas que con mayor frecuencia se presentan y nos ayudan a hacer el diagnóstico son: Cambios en el estado de ánimo, dados por irritabilidad, labilidad, apatía y depresión, pero también se suelen presentar otros: dificultad de concentración, alteraciones del sueño y alteraciones alimenticias.

Las manifestaciones físicas están dadas por retención de líquidos, edemas, dolores articulares, cefaleas e hipersensibilidad mamaria. Pero en algunas ocasiones se pueden presentar síntomas psicóticos.



Cuando ocurre esto, se caracteriza por un Inicio agudo, con historia médica normal, con una duración breve y una recuperación total y, con una periodicidad mensual.

El tratamiento que solemos utilizar una vez confirmado el diagnóstico, es mixto, es decir, uno o más medicamentos y psicoterapia. Los medicamentos que han mostrado mayor efectividad son los antidepresivos del tipo ISRS, junto con algunos antiinflamatorios que alivian el dolor, los cuales deben darse antes del inicio de los síntomas. La psicoterapia se basa en suministrar información a la paciente y a las personas con las que se relaciona, sobre esta enfermedad. Existen algunos casos en los que las pacientes pueden tomar esta enfermedad como pretexto de muchas acciones no funcionales, lo que se conoce como ganancia secundaria, pero esto ya es una característica de otra patología.


Dr. Oscar Medina Ortiz
Psiquiatra
oscarmedina61@yahoo.es